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El profesional de atención primaria y el farmacéutico tienen un mismo objetivo y es el de solventar los problemas médicos de sus pacientes pero, aunque ambos tengan un mismo fin no significa que exista una comunicación fluida entre ellos a la hora de buscar una solución al problema.

La falta de comunicación entre ambos sectores sorprende debido a que siempre han ido de la mano. Javier García Sevillano, farmacéutico de la provincia de Valladolid y miembro del Sefac reconoció el problema y quiso adentrarse más en el. Para ello, puso en marcha un estudio en el que participaron más de 70 profesionales de atención primaria. Los resultados fueron firmes, más de la mitad de los profesionales no se habían comunicado nunca con el farmacéutico comunitario. García Sevillano afirmó que “tan sólo un 13 por ciento reconoce haber contactado con él, al menos una vez al año, y un 18,5 por ciento, una vez al trimestre”. Cifras que demuestran que, por lo menos en la comunidad vallisoletana, el entendimiento entre ambos es prácticamente nulo.

Enrique Arrieta, miembro del Grupo de Trabajo de Comunicación de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) también quiso ser partícipe de la noticia y comentó que “hay un gran desconocimiento del trabajo de los farmacéuticos, aunque su consejo cada vez es más demandado por la población”. En ocasiones el paciente incluso, acude a la farmacia en busca de asesoramiento y segunda opinión sobre la prescripción de un tratamiento y/o dolencia, y tienen en consideración su opinión como cualquier otro profesional sanitario. También quiso destacar que la comunicación es diferente en función de su entorno y señaló que “en el ámbito urbano es más difícil la comunicación entre ambos, pero en el medio rural en el que la farmacia es única para una determinada población, la relación es más fácil”.

Y es que “la función del farmacéutico no sólo es dispensar medicamentos y/o productos sanitarios sino que también tiene una parte de responsabilidad compartida con el médico sobre los resultados de la farmacoterapia” admite M.ª Teresa Alfonso Galán en su artículo La comunicación del farmaceutico con el médico en el nuevo modelo de atención farmacéutica“. Alfonso Galán afirma que “es necesario una comunicación para evitar, minimizar y/o resolver los problemas de los pacientes en relación con la medicación, su relación debe entenderse como cooperación y ayuda, jamás de enfrentamiento. Además, esta comunicación debería iniciarse en la Universidad, con programas comunes en algunas asignaturas”.

Según M.ª Teresa Alfonso Galán “en la vida real, la comunicación y relación entre los farmacéuticos y médicos es inexistente y gira únicamente alrededor de la receta y su correcta cumplimentación. La dispensación del fármaco no es el final del proceso sino su inicio, en ningún caso se habla de sustituir esta actuación del médico sino satisfacer las necesidad del sistema de asistencia sanitaria y resolver los problemas en relación con el medicamento”.

Como bien afirma Alfonso Galán, la comunicación sería la clave en muchos aspectos y debería entenderse como cooperación y ayuda en beneficio al paciente. Además la legislación lo deja bien claro, el farmacéutico tiene responsabilidad frente a los resultados de la farmacoterapia, por lo tanto, ¿debería tener también decisión a la hora de dispensar un fármaco al paciente? ¿debería desarrollarse un modelo de comunicación?.

La estructura de un modelo de comunicación

Generalmente el aislamiento de la farmacia por el resto de las profesiones sanitarias y la falta de comunicación que de ello deriva, puede ocasionar errores en la dispensación y afectar a la salud del paciente. Por ello, los argumentos expuestos se convierten en motivo suficiente para presentar una serie de premisas básicas para una correcta comunicación farmacéutico–médico, teniendo siempre al paciente como eje principal de la comunicación.

Son varias las propuestas que se pueden desarrollar con el fin último de solucionarle al paciente sus problemas médicos, pero los expertos y profesionales del sector apuntan a la siguiente estructura como modelo ideal de comunicación entre los profesionales:

  1. Recepción y presentación del paciente: comunicación médico-farmacéutico para la consulta de datos (nombre, medicamentos, antecedentes, etc…)
  2. Problema de salud que presenta el paciente: descripción del problema (con síntomas reales, sin basarse en conjeturas) que presenta el paciente y por el que acude a su farmacéutico, provocando su intervención.
  3. Relación encontrada entre la dolencia o problema de salud y los medicamentos: a juicio del farmacéutico se detalla lo que ocurre con los medicamentos y dolencia del paciente.
  4. Seguimiento farmacológico por el farmacéutico: el médico insta al farmacéutico a realizar el seguimiento farmacológico de los tratamientos prescritos al paciente.

El objetivo es la realización de un registro de cada actuación farmacéutica, lo que le permitirá al médico estar al tanto de la salud de su paciente y a su vez éste estará mejor vigilado y atendido, desarrollándose así una relación y servicio más profesional, controlado y reconocido por el ciudadano.

 

Adriana Álvarez R. ACM Farma

 

 




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