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No sólo es importante ser un farmacéutico entregado y aplicado, también hay que parecerlo. Como todo profesional que se dedique a la atención al público, el farmacéutico debe saber transmitir sus conocimientos, ya que aspectos tan banales como las malas caras, las prisas, las posturas informales, voz insegura o un aspecto descuidado influyen negativamente en el cliente pudiendo arruinar la relación entre ambos. 

La comunicación no verbal es un aspecto clave en la relación farmacéutico-paciente/cliente, de ahí la importancia de aprender a controlarlo. En primer lugar, deberemos analizar nuestro lenguaje no verbal y corregir los errores adaptando técnicas de control para adquirir la mejor actitud que haga óptima la relación con nuestro cliente. En segundo lugar, debemos interiorizar la idea de que “el lenguaje corporal debe ir acorde con nuestro argumento, con aquello que estamos transmitiendo”, ya que el cliente de la farmacia percibe una serie de sensaciones que une a nuestro discurso. Todo ello formará su opinión acerca de nuestra profesionalidad, e inclinará la balanza para que tome la decisión de compra que se le ofrezca, incluso que repita experiencia (de aquí parte la fidelización).

El farmacéutico siempre debe adaptar su lenguaje corporal al contexto en el que se encuentre, por ello, inspirar confianza, y seguridad, mostrar empatía, manejar los silencios, la entonación, mostrar cercanía, una expresión facial amable, ser receptivo o transmitir seguridad, son algunas de las recomendaciones que los expertos en comunicación no verbal destacan como necesarias.

Sabemos que, como en cualquier negocio que requiera una atención al cliente, intervienen infinidad de factores que nos frustran, nos enfadan y condicionan nuestra actitud. Poner buena cara, sonreir y ser agradable es fácil cuando nuestro interlocutor entra en la farmacia de buen humor y muestra una actitud proactiva y positiva. Lo difícil es ser agradable con un cliente déspota, con mal humor y una actitud poco receptiva, de ahí la importancia de trabajar nuestras capacidades y de interiorizar una serie de técnicas que nos ayuden a sobrellevar, de un modo óptimo para el negocio, esas situaciones imposibles o difíciles.

Con esta infografía tratamos de mostrar esos errores más comunes y su homólogo correcto.




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